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Capacitación
en ventas: los 10 mandamientos
Si
bien es cierto que es esencial que un vendedor conozca a fondo su producto o
servicio, no es menos cierto que lo que diga y cómo lo diga es igualmente
importante.
Los
mandamientos del "buen vendedor" son:
-
Tener
a mano una buena frase de introducción, breve, de no más de 10 segundos,
que logre la atención inmediata y la confianza del potencial cliente.
Nunca comenzará con un ¿si...? o "el siguiente..." La
amabilidad gratifica y predispone de muy buena manera. Siempre será
mejor un ¡Buenos días...! ¿Cómo está...? ¿Lo puedo
ayudar...?.
-
Hacer
hincapié en lo que el producto o servicio hará por el cliente.
El buen vendedor "venderá beneficios", porque sabe que en la mayoría de los casos,
los clientes estarán
más interesados en lo que el producto o servicio hará por ellos que en su
parte mecánica u operativa.
-
Presentar
todos los argumentos de venta más importantes durante cada una de sus
exposiciones. El buen vendedor sabe que por lo general, los clientes no conocen ni
recuerdan los argumentos de venta que les fueron expuestos en el pasado.
-
Proceder
lógicamente de un punto a otro, para enlazar con destreza todas las
partes de su presentación y no perder "el hilo".
-
Adelantarse
a las objeciones, incluyéndolas en su presentación. Una buena
exposición puede lograr que no haya objeciones o de existir, éstas sean
escasas y fácilmente solucionadas.
-
No
olvidar que las cosas entran más por "los ojos" que por los
oídos o la razón. La forma como un vendedor maneje su producto o
instrumento de ventas, es tan importante como lo que se dice respecto del
mismo. Las encuestas realizadas al efecto indican que los clientes
aprecian las demostraciones o presentaciones interesantes e informativas;
comprenden sus observaciones con mayor rapidez y facilidad y las recuerdan
más tiempo.
-
Dejar
e incitar a que el cliente participe de su presentación o exposición.
Los clientes recuerdan durante más tiempo aquellas partes de su
presentación en las que se les permite hacer o decir algo. Amigo
lector, ¿Ud. recuerda lo que, en una fiesta de cumpleaños para chicos,
hacía el mago con quien cuplía los años?... Busque el mismo efecto.
-
Verificar
por medio de preguntas el progreso conseguido al vender cada beneficio.
Ir grabando "a fuego" en la mente del cliente el tan buscado
sí, para el cierre de la venta.
-
Saber
que las personas son curiosas. En cada presentación, el buen
vendedor sabrá
emplear algún medio para despertar esa curiosidad, de tal forma que logre
que los clientes se interesen y pregunten por el producto o servicio.
Una vez conquistada la total atención del cliente, la venta va por buen
camino.
-
Cerrar
la venta, resumiendo los "puntos de ventas claves",
concluyendo con el que más le interesó al cliente. Pero lo más
importante: pedir al cliente que "compre". Comúnmente,
las presentaciones, simplemente llegan a su fin, y los clientes se quedan
indecisos, sin una ayuda que pudiera facilitarles la compra.
Fuente:
"El plan de mercadeo", William M. Luther, Editorial Norma.
Lic.
Jorge Raffone
Licenciado
en Administración (UBA)
Contador
Público (UBA)
Titular
de RAFFONE - Gestión & Impuestos -
e-mail
Sitio
Web
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Publicado 01/06/2004
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